El siguiente es el mismo contenido que se encuentra en la versión interactiva de Bolivia
EXPLORANDO LA BIODIVERSIDAD DE BOLIVIA
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Cultivos cerca del Volcán Illimani
Los terrenos de cultivo cubren las laderas de las montañas en los Andes.
La diversidad de animales y plantas de Bolivia se encuentra entre las más grandes del mundo. La posición del país en el trópico, combinado con las dramáticas variaciones en topografía y clima resultan en una gran variedad de ecosistemas, desde los espectaculares paisajes montañasos de los Andes, hasta los densos bosques lluviosos amazónicos y los bosques secos del Chaco. Bolivia ha designado más del 17 por ciento de su territorio como áreas protegidas.

Más de la mitad de los 8.7 millones de bolivianos son indígenas—descendientes de la gente que habitaba el lugar mucho antes de la llegada de los exploradores españoles. Las decenas de grupos étnicos en Bolivia se han adaptado a la gran diversidad de paisajes y recursos naturales existentes en el país, y muchos continúan con tradiciones de tejido de textiles y construyendo casas con materiales naturales. A pesar de que la pobreza en las áreas rurales ha inducido una continua migración hacia las ciudades, muchos bolivianos aún viven un estilo de vida rural, cultivando la tierra y criando ganado. Los bolivianos también juegan un papel clave en la protección de la biodiversidad – más de 1.5 millones viven dentro o cerca de las áreas protegidas del país.
Las Lagunas Mancornadas
Bolivia es mejor conocida por sus montañas, pero casi dos terceras partes del país consisten de bosques de tierras bajas, humedales y sabanas.
El Desierto de Sud Lípez
El altiplano boliviano se sitúa al medio de las cadenas montañosas de los Andes que corren paralelas. A una altitud de más de 4.000 metros (13.000 pies) sobre el nivel del mar, el altiplano puede dejarte literalmente sin aliento.
Agua
Las aguas de deshielo que corren por las laderas orientales de los Andes se unen para formar varios de los principales ríos de la cuenca del Amazonas. Los valles altos donde comienzan estos ríos albergan un número impresionante de especies de aves y plantas. La biodiversidad de estos valles se encuentra seriamente amenazada por la expansión de la agricultura, el pastoreo, la erosión, la minería y la construcción de represas para energía hidroeléctrica. Grupos trabajando en conservación en Bolivia—entre ellos el Centro para la Biodiversidad y Conservación del Museo Americano de Historia Natural—están buscando alternativas de desarrollo que ayuden en la conservación tanto de la diversidad biológica como de la cultural.
Glaciares en Retroceso
Los glaciares en las montañas tropicales en todo el mundo, así como este glaciar en el volcán Sajama, han estado retrocediendo rapidamente en las últimas décadas. Apenas en las afueras de la ciudad capital de La Paz, dos glaciares—el Zongo y el Chacaltaya—proporcionan la mayor parte del agua potable al millón de habitantes de esta ciudad, además de generar energía en sus dos plantas hidroeléctricas. En los años noventa, estos glaciares se redujeron diez veces más rápido que en décadas pasadas. Los científicos indican que el rápido retroceso de muchos glaciares en el mundo es un síntoma del cambio climático global.
Rancho del Pantanal
En los bordes del Pantanal, el humedal más grande del mundo, los ganaderos construyen casas y mantienen a su ganado en zonas de terreno elevado. A medida que las aguas retroceden durante los meses secos, los ganaderos mueven su ganado hacia áreas con pastos frescos. La ganadería y agricultura compiten con una multitud de especies autóctonas del Pantanal como ser cientos de miles de aves acuáticas, muchas de las cuales son aves de playa que migran entre Norte y Sud América. También se encuentran en la región unas 80 especies de mamíferos, incluyendo algunas de interés para la conservación, como el jaguar, el ciervo de los pantanos, la londra y el oso hormiguero gigante.
Catarata El Encanto
La Catarata El Encanto cae abruptamente desde el borde de la meseta de Huanchaca, una formación enorme de roca sedimentaria en el oriente de Bolivia. Estas aguas irán a alimentar al Amazonas, el sistema de drenaje más grande del mundo. El Parque Nacional Noel Kempff Mercado, donde se encuentra esta catarata, preserva hábitats que abarcan desde las sabanas secas y bosques de la meseta, hasta bosques tropicales húmedos más abajo. Más de 240 especies de peces viven en el parque, muchos de los cuales no se encuentran en ninguna otra parte.
Valle del Río San Juan del Oro
Los agricultores que viven a lo largo del Río San Juan del Oro utilizan sus aguas para irrigar una impresionante variedad de cultivos, desde maíz y tomates hasta higos y otras frutas. Mucha gente también cría chivos, ovejas y cerdos, moviéndolos estacionalmente arriba y abajo en el valle. Este valle ribereño y otros cercanos estuvieron habitados mucho antes de la llegada de los españoles, y hoy en día queda muy poco de la vegetación original. Aunque productiva, la tierra se encuentra en un delicado equilibrio, vulnerable a la reducción de sus nutrientes debido al cultivo intensivo, y susceptible a la erosión debida en parte al sobrepastoreo.
Lago Titicaca
El Lago Titicaca, el lago más grande de agua dulce de Sud América, influye fuertamente el clima y las culturas que se encuentran en sus cercanías. A una altitud de 3.810 metros (12.500 pies) sobre el nivel del mar, las aguas del Titicaca son capaces de contrarrestar las temperaturas heladas, lo que beneficia a los agricultores locales. Muchos grupos indígenas han considerado al lago como sagrado—los inkas creían que la vida humana se originó en ese lugar. Hoy en día, aún hay gente que construye balsas tradicionales con la totora que crece a lo largo de las orillas. En el lago se pueden encontrar a más de 60 especies de aves, y más del 80 por ciento de las especies de peces del Titicaca se las encuentra solamente allí.
TEXTILES
Los hermosos textiles tejidos a mano han sido parte de la tradición boliviana por siglos. Estos tejidos intrincados sirven como vestimenta, para cargar niños, víveres y otros objetos de valor, además como elementos importantes en ceremonias y como productos para la venta. La mayoría de las comunidades tienen sus propios diseños y técnicas que han sido pasadas a lo largo de innumerables generaciones. Los tejedores de tierras bajas tejen textiles de algodón y hacen cestería con pastos y hojas de palmera, mientras que los tejedores de los Andes utilizan lana de alpaca, vicuña y oveja. Las alpacas y vicuñas tienen la lana más fina y son además menos dañinas para el suelo y la vegetación que las ovejas, que al pastar destruyen las plantas arrancándolas de raíz.
Vicuñas
La lana de la vicuña (Vicugna vicugna), pariente silvestre de la alpaca, está entre las más finas del mundo, con fibras más suaves y livianas que el casimir. Una voraz demanda por la lana a nivel mundial casi llevó a la extinción de este animal en los años setenta, cuando quedaban apenas rebaños pequeños. Hace unos treinta años atrás se estableció un área protegida para vicuñas en la región de Apolobamba de los Andes bolivianos, donde quedaban menos de 100 vicuñas. Actualmente, esta población ha crecido a más de 10.000 animales, y los programas comunitarios de captura y esquila en vivo son parte importante de su manejo.
Tejedora de los Andes
Entre las poblaciones indígenas de los Andes, la mayor parte del trabajo de tejido es desarrollado por mujeres, y tal como lo muestra esta mujer aymara, a menudo se realiza al aire libre. Aunque muchos de los diseños básicos y combinaciones de colores han persistido por siglos, actualmente las tejedoras a menudo utilizan tinturas sintéticas en lugar de seguir con el teñido con tinturas naturales inventadas por sus ancestros. En algunas comunidades las tejedoras se han reunido para formar cooperativas que les permiten mantener sus tradiciones y comercializar sus productos a nivel regional e internacional.
Tejido de Hamacas
Las hamacas, tejidas en toda la zona tropical de Centro y Sud América desde hace siglos, son utilizadas como camas frescas en climas cálidos. Las mismas pueden ser transportadas muy fácilmente, y ayudan a evitar insectos y la humedad cuando uno duerme en el bosque. Aunque en el pasado las hamacas eran tejidas usando fibras de palmera, actualmente son en general de algodón y otras fibras naturales. Esta tejedora guaraya vive en Urubichá, una comunidad en las llanuras orientales donde el tejido de hamacas es la principal actividad económica.
Mantas Tejidas en Curva
Los residentes de la región de Curva en los Andes, van camino a una ceremonia. Las mujeres visten mantas, mientras que el hombre (derecha) viste un poncho. Tal como ocurre en muchas comunidades indígenas, los tejedores de la zona crean textiles tradicionales para su propio uso y para vender a los visitantes. El Centro para la Biodiversidad y Conservación del Museo Americano de Historia Natural está trabajando en Curva en el desarrollo de pequeños museos que demuestran, mediante tejidos y otros objetos, la importancia de los recursos naturales para la gente del lugar y la abundante biodiversidad de la región.
CASAS
Para construir sus casas, mucha gente en Bolivia utiliza materiales procesados como ser cemento, metal y fibra de vidrio. La arquitectura urbana se caracteriza por una gama de estilos desde catedrales de tipo colonial español, hasta rascacielos modernos. Pero la gente en la zona rural aún construye sus casas utilizando métodos más tradicionales y materiales naturales, tales como hojas de palmeras, ladrillos de barro, pastos, piedras y madera. Estas casas son de construcción económica, y bien adaptadas al clima local, sin embargo puede tomar más tiempo construirlas y mantenerlas.
La Paz
A una altitud de más del doble de la de Denver, Colorado, La Paz es la ciudad capital más alta del mundo. Las ciudades principales de Bolivia, La Paz, Santa Cruz y Cochabamba, están creciendo rápidamente ya que la gente de áreas rurales migra a las urbes en busca de trabajo. Sin embargo, muchos de los nuevos residentes tienen poca educación formal, viven en barrios marginales y trabajan por salarios muy bajos. El sector más pobre de la población típicamente vive en las laderas de la ciudad o en la meseta de la ciudad vecina de El Alto. Cuando caen fuertes tormentas, los derrumbes a menudo destruyen las casas precariamente construidas en las laderas.
Casa de los Chipaya
En este ventoso salar casi completamente desolado en el sudoeste de Bolivia, las construcciones circulares tradicionales de los Chipayas proporcionan un mejor refugio que las estructuras rectangulares. Para construir estas casas, los Chipayas cortan ladrillos directamente del suelo en las orillas de los bofedales salinos. La supervivencia en estos salares siempre ha sido un reto constante ya que los cultivadores de quinua deben inundar sus cultivos con regularidad para diluir la sal del suelo. La población Chipaya ha decrecido en las últimas décadas ya que la gente joven se va en busca de oportunidades económicas, como trabajo en las minas de cobre cercanas en Chile.
Techos que Crecen en Árboles
Las hojas de palmera constituyen un material de techado liviano e impermeable, como el de estas casas en el oriente de Bolivia. Los techos de palmera, que duran entre cinco y ocho años, también permiten la entrada de aire fresco a la casa y la salida del humo de la cocina. Techos como estos, que son ampliamente utilizados en las tierras bajas y en zonas al pie de los Andes, están hechos de la palmera motacú (Attalea phalerata)—el único árbol en el que la paraba barba azul (Ara glaucogularis), que está en peligro de extinción, le gusta anidar. Para la extracción de hojas de palmera no se necesita cortar toda la planta.
ALIMENTOS Y AGRICULTURA
Casi la mitad de la población boliviana es de agricultores, y la variedad de pisos altitudinales y climas presentes en el país permite el crecimiento de una gran diversidad de cultivos y técnicas agrícolas. La mayoría de los agricultores en Bolivia practica una agricultura de subsistencia en el clima seco y frío de los Andes, utilizando técnicas como el cultivo en terrazas, entre otras, para mejorar la producción en estas condiciones difíciles. Sin embargo, la mayor producción agrícola viene de las granjas en los valles y de las tierras bajas, donde el clima es más cálido y normalmente más húmedo. Los valles fértiles de las laderas orientales de los Andes producen la mayor parte de las frutas y verduras consumidas en el país. Las haciendas agrícolas de tierras bajas producen principalmente cultivos comerciales para exportación tales como soya, algodón y arroz.
Pesca Comunitaria
Cada año, antes de la época seca, los Guaraníes vienen al río Parapetí a capturar los peces que migran de a miles a sus lugares de desove. El río, que recorre el bosque chaqueño y vierte sus aguas en un gran humedal, sustenta a una gran variedad de animales silvestres, incluyendo jaguares, pecaríes, y varias especies de armadillos. El Parque Nacional Kaa-Iya del Gran Chaco—el área protegida más grande de Sud América—fue establecido en 1995 a fin de proteger estas tierras. El parque es administrado por una organización Guaraní, que se esfuerza para lograr un equilibrio entre los objetivos de conservación y las necesidades de los grupos indígenas en esta región.
Papas
Las papas se originaron en los Andes, y varios miles de años de cultivo han permitido la producción de más de 4.000 variedades en una amplia gama de colores, formas y tamaños. La papa es el elemento fundamental de la comida en la zona rural andina. Un agricultor típicamente cultiva más de una docena de tipos diferentes, cada uno con un propósito específico ya sea para hervir, freír, o congelar y secar —un proceso de conservación que la gente en los Andes desarrolló hace varios siglos. Esta gran variedad de papas no solamente agrada al paladar, sino que además permite a los agricultores seleccionar las variedades mejor adaptadas a los diferentes climas y ambientes, o resistentes a enfermedades o plagas.
Quinua
Cultivadas desde hace más de 5.000 años, las pequeñas semillas de color marfil de la quinua (Chenopodium quinoa) son muy ricas en proteínas y están adaptadas a crecer en el clima frío y seco del altiplano. Cada grupo de flores contiene suficiente número de semillas para plantar un terreno de un cuarto de acre. Sagrada para los inkas, la quinua se volvió menos popular luego de la conquista española, cuando fue prohibido su cultivo. Actualmente la quinua es nuevamente un alimento andino indispensable, y a la vez un producto de exportación de mayor demanda en Norte América donde los cocineros han descubierto sus multiples nutrientes—calcio, hierro y el aminoácido esencial lisina.
Campos de Cultivo en Terrazas
Las técnicas de cultivo en terrazas se practican en los Andes hace más de 2.000 años. Estas técnicas están siendo revitalizadas en muchas áreas montañosas de Bolivia para ayudar a los agricultores a alimentar a sus familias y ganarse la vida. Las terrazas permiten que los cultivos crezcan a pesar de las pronunciadas pendientes, los suelos pobres y el clima seco y frío de los Andes. Las terrazas cortadas en la pendiente reducen el impacto de las fuertes heladas y minimizan la erosión, factores que dificultan la agricultura en esta región.
Castañas
En los bosques amazónicos del noroeste de Bolivia, los árboles de castaña (Bertholletia excelsa) son el recurso económico principal. Diez años atrás la mayor parte de castañas venían de Brasil, pero gracias a incentivos del gobierno, Bolivia es ahora el productor principal de castañas del mundo. Los árboles de castaña no pueden ser cultivados. Por el contrario, los colectores de castaña recogen en el bosque los pesados frutos en forma de coco. Los castañeros trasladan los frutos, cada uno conteniendo de una a dos docenas de semillas, a sitios de acopio donde las castañas son peladas y enviadas al mercado.
CEREMONIAS TRADICIONALES
La mayoría de los bolivianos, y especialmente los que viven en comunidades rurales, se identifica como originarios o indígenas. En la zona andina, la mayoría de los grupos indígenas son descendientes de los inkas de habla quechua o de los pueblos de habla aymara provenientes del sur de los Andes. Los bosques amazónicos en el oriente de Bolivia son el hogar de docenas de pequeñas comunidades indígenas de diversos orígenes, que han estado históricamente aisladas unas de otras.

A pesar de que la mayoría de la población boliviana es católica romana – un legado de la época de la colonia española—muchos integran la cristiandad con las prácticas indígenas. Mucha gente celebra tanto fiestas cristianas como ceremonias y rituales indígenas. Una conexión espiritual con la Pachamama, o Madre Tierra, también guía muchas de las prácticas curativas indígenas que persisten lado a lado con los tratamientos médicos modernos.
Ofrendas al Tío
Los mineros bolivianos, tal como este hombre en Oruro, regularmente dejan ofrendas de alcohol, tabaco y hojas de coca en las estatuas del Tío, el dios de las minas, para pedir por su seguridad y éxito en su trabajo. Las hojas de coca (Erithroxylum coca) son consideradas sagradas, y durante siglos los mineros y campesinos bolivianos han masticado estas hojas para aumentar sus energías, reducir el hambre y contrarrestar los efectos de las grandes alturas. A lo largo de la historia de Bolivia, la extracción de minerales como oro, plata y estaño ha significado una gran fuerza para la economía, pero la actividad minera también ha puesto en peligro la vida de los trabajadores, además de causar la contaminación del agua y otros problemas ambientales.
La Danza de los Macheteros
Cada año, los bailarines de la población de San Ignacio de Moxos, en las llanuras del Beni en el norte de Bolivia, se reúnen para bailar la danza de los Macheteros. Vistiendo enormes sombreros hechos de plumas de las colas de las parabas, los bailarines de esta danza folclórica llevan grandes machetes. Flautas de hueso de ave y grandes tambores llamados bombos hacen el acompañamiento musical.
Los Kallawayas
Desde antes del apogeo del imperio inka, los curanderos itinerantes de los Andes conocidos como Kallawayas han viajado por toda Sud América coleccionando plantas y aprendiendo sobre las propiedades medicinales de las mismas. Ellos utilizan alrededor de 1.000 especies diferentes de plantas, al igual que minerales y animales, para curar una amplia gama de males. Los Kallawayas creen que la Pachamama, o Madre Tierra, proporciona plantas y minerales medicinales, y elige a los Kallawayas para brindar estos tratamientos. A cambio de esto, los Kallawayas hacen ofrendas en lugares sagrados, como montañas, lagos, ríos y cascadas, para asegurar la salud y prosperidad de las comunidades locales.
BIODIVERSIDAD
La diversidad de paisajes y de climas en Bolivia cubre desde las planicies altas y montañas nevadas de más de 6.500 metros (21.500 pies) hasta las tierras bajas con bosques y humedales. Esta gran variedad de habitats hacen de Bolivia uno de los países más biológicamente diversos del mundo. Es particularmente notable la diversidad de aves—más de 1.400 especies que abarcan desde las parabas en los bosques húmedos hasta el cóndor de los Andes.

A pesar de toda esta diversidad, la investigación por biólogos fue muy limitada hasta la década de los ochenta, y es así que una gran parte de la biodiversidad de Bolivia se encuentra aún sin explorar. Investigadores del Centro para la Biodiversidad y Conservación del Museo Americano de Historia Natural han colaborado en el registro y cuantificación de las especies dentro de las áreas protegidas del corredor biológico Amboró-Madidi en los Andes de Bolivia—un área que es tanto rica en especies como altamente vulnerable a amenazas de todo tipo.
Orquídea Chiquitana
Esta especie de orquídea (Encyclia steinbachii) solo se encuentra en el bosque seco chiquitano en el oriente de Bolivia. La familia de las orquídeas es la familia de plantas más diversa de Bolivia, con aproximadamente 2.000 especies—más de 25 por ciento de ellas únicas para el país. Durante los últimos años, los investigadores han intensificado los estudios sobre esta familia en Bolivia, resultando en el descubrimiento de un abundante número de nuevas especies. A pesar de ello, casi la mitad de Bolivia aún no ha sido explorada por los botánicos.
El Gato Andino
Aunque los científicos sospechan que el gato andino (Oreailurus jacobita) es una especie amenazada, sólo comenzaron a estudiar su biología y distribución hace unos pocos años. En el 2004, los investigadores por primera vez pudieron poner un radio-collar en uno de estos animales para poder seguir sus movimientos. Mucha gente en los Andes cree que matar a un gato andino trae mala suerte. Sin embargo, si un cuero de este gato es encontrado o heredado, se considera una prenda de gran valor, y los cueros rellenos son utilizados en ceremonias y fiestas tradicionales.
Mariposa Amazónica
Esta especie de mariposa amazónica (Dynamine setabis) es común en los bosques húmedos del oriente boliviano. Los investigadores han identificado más de 3.000 especies de mariposas en Bolivia, por lo que ocupa el cuarto lugar en el mundo. Las mariposas y otros invertebrados componen la mayor parte de la riqueza biológica de Bolivia y proporcionan servicios ecológicos irremplazables como polinización, reciclaje de nutrientes y descomposición.
El Guanaco (Lama guanicoe)
Al igual que su pariente doméstico la llama (Lama glama), el guanaco (Lama guanicoe) está adaptado a condiciones ambientales muy duras. A pesar de que los guanacos se encuentran distribuidos desde el sur de Perú hasta Argentina, han desaparecido casi por completo de Bolivia, con apenas 100 animales habitando las sabanas arbustivas de la región del Chaco. Los guanacos fueron intensamente cazados por su pelaje denso y suave. Hoy la cacería de guanacos está prohibida; sin embargo, deben competir con vacas y ovejas por áreas de pastoreo.
La Paraba Azul-Amarilla
De colores vivos, la paraba azul-amarilla (Ara ararauna) vive en casi toda la cuenca amazónica y come la pulpa dulce de las frutas de palmeras. Mientras que las parabas azul-amarillas son relativamente comunes en Bolivia, la paraba barba azul (Ara glaucogularis) está críticamente amenazada debido a una intensa captura por cazadores que venden estas aves para el comercio ilegal de mascotas. Actualmente existen menos de 100 parabas de esta especie en el mundo, habitando en “islas” de bosque en las sabanas de la región boliviana del Beni.
Cactus en el Salar de Uyuni
El cactus gigante (Echinopsis atacamensis pasacana) habita en muchas de las pequeñas “islas” que adornan el Salar de Uyuni en el sudoeste de Bolivia. El salar —que es el resto de un mar antiguo—es el más grande del mundo, cubriendo un área casi del tamaño de Connecticut. Allí se encuentran almacenados más de 10 mil millones de toneladas de sal, de las cuales 25.000 toneladas son extraídas anualmente para la venta. El cactus gigante puede crecer hasta los 10 metros de altura (33 pies), y la gente local, los Chipayas, utilizan su esqueleto leñoso para construir casas y muebles. De las más de 250 especies de cactus en Bolivia, 70 por ciento no existe en ninguna otra parte del mundo.
CONSERVACION
Aunque extensas áreas de Bolivia se encuentran aún intactas, es necesario que exista un compromiso permanente para establecer medidas de conservación, de manera que se pueda proteger la rica biodiversidad del país. El uso sostenible de los recursos naturales y el manejo de parques nacionales y otras áreas protegidas se vuelven cada vez más importantes a medida que la población crece e intenta lograr desarrollo económico.

Mucha gente vive ya dentro de los límites de las áreas protegidas en Bolivia, y el gobierno está tratando de encontrar un equilibrio entre la importancia de la protección ecológica y de cubrir las necesidades de esta gente. Investigadores del Centro para la Biodiversidad y Conservación del Museo Americano de Historia Natural han contribuido en los esfuerzos de manejo mediante evaluaciones de biodiversidad en las áreas protegidas de Bolivia y también se encuentran apoyando proyectos comunitarios de conservación, incluyendo la creación de museos comunitarios que muestren la herencia biológica y cultural a los visitantes.
Explotación de Maderas Duras
Bolivia fué alguna vez un principal exportador de mara, cedro y otras maderas duras hacia Norte América y Europa. Sin embargo, la sobreexplotación de estas maderas de crecimiento lento llevó al gobierno boliviano a promover legislación para controlar la explotación, exigiendo que las compañías madereras establezcan inventarios forestales, planes de manejo y cuotas de cosecha anuales. Los programas forestales también hacen énfasis en la explotación de especies alternativas y la cosecha de productos forestales no maderables tales como la castaña. Estas estrategias son importantes para la protección de los bosques de Bolivia, que actualmente cubren casi 40 por ciento del territorio del país.
Flamencos
Miles de flamencos se reúnen en los lagos y lagunas de la Reserva Eduardo Avaroa en el Altiplano Andino. Los flamencos de James (Phoenicopterus jamesi), mostrados en la fotografía, pertenecen a una de las tres especies que se han adaptado a este ambiente frío y extremadamente salino. Estas aguas salinas están llenas de plantas y animales microscópicos, que los flamencos ingieren luego de filtrar el agua a través de densas filas de “dientes” en sus picos. Esta área, a pesar de encontrarse tan alejada, se ha convertido en la reserva de vida silvestre más popular de Bolivia. El gobierno está buscando un equilibrio entre los beneficios económicos potenciales del turismo y sus impactos sobre el ambiente.
Rana Cantando
Esta rana (Sphaenorhynchus lacteus) es común en las cuencas de los ríos Amazonas y Orinoco. Durante la época húmeda las ranas cantan para atraer pareja, y las hembras ponen sus huevos dentro o cerca de agua. Debido a que las ranas y otros anfibios viven en estrecho contacto con el agua y tienen la piel permeable, son de los primeros seres vivos en sufrir cuando el agua se contamina o desaparece. Actualmente, más de un tercio de los anfibios a nivel mundial están amenazados, y aunque muchos viven en áreas protegidas, las amenazas generalmente traspasan los límites de estas reservas.
Arreo de Ganado en Chiquitos
La ganadería vacuna es una de las muchas amenazas al bosque seco chiquitano – un ecosistema que se encuentra entre los bosques húmedos amazónicos al norte y los bosques secos espinosos al sur. El bosque chiquitano, a pesar de ser uno de los bosques secos más grandes y mejor preservados del mundo, se encuentra entre los ecosistemas más amenazados en Sud América. Está amenazado por la expansión de la agricultura, construcción de represas, tala ilegal y la construcción de caminos y gasoductos.
Explorando la Biodiversidad de Bolivia fue desarrollada en conjunto con el Centro para la Biodiversidad y Conservación (CBC) del Museo Americano de Historia Natural, y colaboradores bolivianos. El CBC promueve la conservación de la diversidad biológica a través de la ciencia y la educación.

Fotógrafos
Willy Kenning es fotógrafo, piloto, y autor de ocho libros sobre Bolivia. Sus fotografías de Bolivia han sido publicadas en conocidos periódicos y revistas, y expuestas en Bolivia, Argentina y Estados Unidos. Vive en la ciudad de Santa Cruz.

Hermes Justiniano trabaja desde hace más de 15 años en áreas protegidas de Bolivia como conservacionista y fotógrafo de la naturaleza. Vive en Santa Cruz, y es el fundador de la Fundación Amigos de la Naturaleza. Actualmente es director de la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano.

Peter McFarren, fotógrafo, productor de cine y autor de numerosos libros sobre Bolivia, es el fundador y presidente de la Fundación Cultural Quipus, una organización que promueve y preserva la cultura boliviana. Vive en la ciudad de La Paz.

Otras fotografías cortesía de Steffen Reichle, Hal Noss, Jim Sanderson, Maximo Liberman Cruz, y el Viceministerio de Turismo de Bolivia. Esta exhibición ha sido posible gracias a la generosidad de la Fundación Arthur Ross.