Tabaco en Cuba

Part of the ¡Cuba! exhibition.

 Las hojas de tabaco cuelgan de postes de madera al lado de las cajas y las etiquetas de cigarro cubanas. Una réplica de un cobertizo de tabaco, en el que los agricultores secan las hojas de tabaco para hacer puros cubanos.
©AMNH/D. Finnin 

Cultivo y Tabaco de Liar

Cuando los marineros españoles exploraron Cuba por primera vez en 1492, regresaron con relatos de bosques altos, pájaros parlanchines y hombres y mujeres que iban de un lugar a otro “con un tizón de hierba en la mano para aspirar el humo fragante”. En poco tiempo, los colonos españoles cultivaban y también fumaban tabaco.

A medida que se extendió la demanda de tabaco, las “malas hierbas” se convirtieron en un cultivo rentable. Cuba abrió sus primeras fábricas de cigarros a principios del siglo XIX. Hoy en día, los puros siguen siendo una de las principales exportaciones de Cuba, y se envían por millones a todo el mundo.

 

Ilustración de un hombre junto a una planta de tabaco, y fumándolo.
Una ilustración del uso antiguo del tabaco.
Courtesy of George Arents Collection, The New York Public Library

Cosecha de Tabaco

Para plantar, cuidar y preparar tabaco fino para los puros cubanos, los agricultores utilizan métodos exigentes transmitidos de generación en generación. Trabajando meticulosamente, recogen hojas una por una, las encadenan a postes de madera y las cuelgan en cobertizos con respiraderos que pueden abrirse y cerrarse para controlar la temperatura y la humedad. Con el paso de las semanas, las hojas se curan, pierden agua y pasan de un verde brillante a un marrón suave.

Un trabajador en un campo de tabaco cuelga hojas de tabaco en un estante de madera.
Un trabajador agrícola recoge y seca las hojas de tabaco para la fabricación de tabacos.
© iStockphoto

Enrollado a Mano en La Habana

Cada año, en Cuba se elaboran artesanalmente alrededor de 100 millones de puros premium. Unos torcedores profesionales, llamados torcedores, elaboran cada uno de ellos combinando hojas de distintas variedades de tabaco. Los cigarros se clasifican por color, se revisan en busca de defectos y luego se empaquetan para la venta.

Manos tocando una pila grande de hojas de tabaco enrolladas.
Trabajadores seleccionan hojas de tabaco para los famosos cigarros Cubanos.
© J. Azel/Aurora/AGE Fotostock

Lectura Comunitaria

En una fábrica de cigarros de La Habana, una lectora profesional lee en voz alta; su material puede variar desde artículos periodísticos hasta novelas. Esta costumbre se remonta al siglo XIX, cuando los lectores en la planta de tabaco desempeñaban un papel en la difusión de ideas políticas. Bien informados y bien organizados, los trabajadores tabacaleros se unieron a la lucha de Cuba por la independencia de España a finales del siglo XIX.

Una mujer leyendo en un atril a un grupo de tabaqueros.
Tabaqueros trabajan mientras que un colega les lee en voz alta.
© EPA European Pressphoto Agency BV/Alamy